• Marcelo M. Marienhoff

Comentarios sobre la DIRECTIVA DE POLÍTICA DE DEFENSA NACIONAL



El pasado 14 de julio el PEN publicó Decreto 457/21, aprobando la nueva Directiva de Política de Defensa.

Básicamente reafirma la derogación de los decretos PEN 683/2018 y 703/2018, aprobados durante la presidencia de Mauricio Macri y reafirma el decreto PEN 727/06, en particular su Artículo 1º, “Las Fuerzas Armadas, instrumento militar de la defensa nacional, serán empleadas ante agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otro/s Estado/s…”

Evidentemente la política de defensa se mueve al ritmo de los cambios políticos, con prejuicios ideológicos, falta de flexibilidad y ausencia de hechos concretos tendientes a dotar a la Nación de un instrumento militar eficaz y creíble.

No hace falta mucho esfuerzo para encontrar en su texto párrafos parafraseados de artículos publicados por el CELS, que para nadie es una novedad que rige como una suerte de Comisariato Político en lo que a Defensa, Seguridad e Inteligencia se refiere.

Insistir con la barrera infranqueable entre Seguridad y Defensa apelando a la caducidad de las “nuevas amenazas”, la “guerra contra el terrorismo” y la “guerra asimétrica” no solo es falaz, si no que es básicamente quedar anclados en un pasado que ya no existe.

Mas aun, si en la DPDN se hace hincapié en que el mundo ha cambiado, diciendo: “El período transcurrido desde el fin de la Guerra Fría ha conllevado un profundo reordenamiento del sistema internacional”, es anacrónico seguir pensando con esquemas ideológicos de la Guerra Fría y de la Argentina de los 80.

Consecuentemente, y en base a lo anteriormente expresado, creo también que habría que animarse a proponer una actualización a la Ley de Defensa Nacional 23.554 promulgada en 1988 en un contexto nacional e internacional totalmente diferente al actual.

En cuanto a la organización se insiste con el tantas veces deseado concepto de las operaciones conjuntas y su adiestramiento, cuando en realidad las FFAA apenas pueden completar adiestramientos básicos propios, en medios, sistemas o doctrinas.

Con respecto al reequipamiento o modernización se recurre a inversiones en temas tecnológicos, innovadores, pero no hay un solo párrafo en cuanto a recuperar capacidad real de combate con los obsoletos medios actuales.

Por mas que se invierta en electrónica, ciber espacio, o drones, los fusiles deben tener munición, los vehículos deben funcionar, los aviones volar y lanzar misiles y bombas y los buques navegar, tener su artillería funcionando y sus sistemas de combate listos. Y repito, todo eso sumado a un adiestramiento permanente en el uso y mantenimiento de los sistemas de armas.

De eso, poco o nada, pero sí se ha hecho hincapié en su utilización como apoyo a la comunidad, casi como un instrumento de Acción Social.

Un párrafo aparte es el Polo Logístico Antártico de Ushuaia.

Es evidente que junto con la derogación de los decretos del gobierno de Cambiemos, es uno de los focos centrales de esta DPDN y en el cual está puesta toda la energía del Ministerio de Defensa.

La realidad es que no se sabe bien cual es el objetivo de tamaña inversión, lo que sumado a las sospechas de que puede ser de interés de la República Popular China, prende una señal de alerta en el tablero internacional.

Obviamente la República Argentina es soberana y no tiene que alinearse automáticamente con ninguna potencia extranjera. Sin embargo, en el actual tablero internacional cada movida que involucre a alguno de los grandes actores tiene sus consecuencias.

La DPDN habla de la Argentina como una “Potencia Media”, no obstante, sus FFAA y todo el sistema de defensa son comparativamente insignificantes a pesar de los ríos de tinta que se han vertido en Directivas de Defensa en los últimos años.

Siendo el octavo país en el mundo en cuanto a su extensión territorial, eso sin contar los espacios marítimos y sus reclamos antárticos, se debería aspirar a tener un sistema de Defensa acorde a fin de ejercer efectivamente el dominio soberano sobre este basto territorio.

Para finalizar, creo que es necesario que el sistema político tome a la Defensa Nacional con la seriedad que se merece, con un Presupuesto aceptable pero suficiente, para poder enfrentar todas las posibles amenazas, actuales o futuras, sin mitos, sin preconceptos y sin quedar anclados en el siglo XX.

Utilizando la analogía de Deng, que nuestras FFAA realmente sirvan para cazar ratones.


Marcelo M. Marienhoff

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