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Confiemos en la Educación: Todo lo que podemos hacer desde la educación para remontar la caída

El futuro cambiaría si el Gobierno se enfocara en remediar el daño que ya ocurrió en el aprendizaje.


Por Susana Decibe.


En un reciente reportaje en este diario, el analista político Andrés Malamud describe las tres tendencias vigentes en América Latina: atomización política, desigualdad social y precariedad e informalidad laboral. Y hace la pregunta que anticipa la respuesta y el infierno más temido: ¿quiénes están y estarán contratando a los crecientes desempleados (por el cierre de las empresas y la destrucción económica imperante)?. “Las mafias, los narcos, los contrabandistas, los mercados secundarios de bienes robados. …Argentina apunta a eso”.


Somos un país pobre. Toda la sociedad debiera estar informada sobre la grave situación actual y sus posibles derivaciones.


¿Políticas que nos llevan a que los nuevos empleos sean más trabajo esclavo con diferentes situaciones de dependencia, o políticas que generen empleos genuinos y más libertades y autonomía personal? Arrastramos problemas y deudas sociales viejas y la pandemia junto con la mala gestión del Gobierno nos deja en un escenario cada vez más complejo.


Confiemos en la potencialidad de la educación. Pareciera un salto cuántico pero la realidad y el futuro cambiarían muchísimo si el Gobierno, en vez de ocuparse de tensionar las relaciones con la oposición suspendiendo la escolaridad de millones de niños y jóvenes, se enfocara en remediar el daño que ya ocurrió en los procesos de aprendizaje de esa población.


Los gobiernos tienen la obligación de generar ingenierías de gestión que aporten soluciones y no más problemas.


Por ejemplo, el ministerio de educación nacional se debiera abocar a seleccionar los cuatro o cinco conceptos fundamentales de las disciplinas escolares que todos los estudiantes debieran lograr en su escolaridad, -no son más que esos-, los trabajara y consensuara en el Consejo Federal de Educación, y ofreciera luego estrategias metodológicas presenciales y remotas para facilitarle la tarea a los docentes y ellos puedan concentrarse en la enseñanza de lo importante, en todos los niveles, dado que los diseños curriculares existentes son un mar de temas en los que se pierde lo fundamental.


Articular esas estrategias con la oferta de la plataforma educar del ministerio y con diferentes medios masivos de comunicación, virtuales y físicos. Pensemos que una bomba cayó sobre el sistema educativo que ya venía funcionando con muchos déficits. Es imprescindible operar con estrategias nuevas que aporten soluciones inmediatas.

Las escuelas no están desprovistas de recursos. La mayoría tiene bibliotecas, tecnologías, conocen a sus alumnos y pueden experimentar caminos diferentes. Los alumnos y docentes que no tienen computadoras se conectan con sus teléfonos.

No es inabordable la población estudiantil que carece de conectividad. Pero propongamos situaciones de aprendizaje en las cuales los estudiantes sean actores en el proceso junto a sus docentes.


Tomaré dos campos que hemos experimentado en un programa de investigación en escuelas secundarias, Química y Matemática. Es posible e impostergable enseñar a partir de problemas situados, que sean del interés de los estudiantes porque viven en una determinada región o situación o porque circula como problema en la comunidad, para pensar desde ese punto posibles alternativas a problemas complejos.

Por ejemplo enseñar en Química investigando temas ambientales como la contaminación del agua de alguna cuenca próxima o de la red, causas y soluciones y a partir de allí la estructura de la molécula del agua, sus uniones químicas, la polaridad del enlace, la capacidad como solvente para disolver sustancias, iones y no otras estructuras.


O estudiar procesos de potabilización del agua y las diferencias según distintas regiones. O los problemas de corrosión en los caños que llevan el agua potable lo que implica el análisis de reacciones redox, (el cuco de los estudiantes) y el estudio de los materiales que se utilizan para diferentes usos y sus propiedades y las necesidades de las industrias del diseño y fabricación de nuevos materiales.

Enseñar Matemática vinculada con la vida cotidiana viendo por ejemplo el cambio de unidades monetarias, la equivalencia de las medidas de longitud, peso y capacidad, el análisis crítico de ofertas comerciales, la comprensión de facturas de servicios públicos o de recibos de sueldos.


O vinculada a las Ciencias Naturales y analizar el crecimiento de las poblaciones o Astronomía. O apreciar la Arquitectura enseñando escalas, proporciones, semejanzas, simetría.


Entender conceptos utilizando información médica como las relaciones entre cantidad y peso al suministrar un medicamento, o el uso de redes de camas hospitalarias y su disponibilidad en diferentes situaciones.


Disfrutar del arte apreciando la matemática que existe en los ritmos y escalas musicales, o las proporciones en esculturas y pinturas y Economía haciendo análisis estadísticos, de créditos y plazos fijos.


Es decir siempre se trata de contenidos educativos que están en todos los diseños curriculares pero situados en problemáticas concretas que hacen disfrutar del proceso de aprendizaje y que con seguridad pueden desarrollarse con diferentes niveles de complejidad y estudiantes de todas las edades.


Para quienes ya dejaron la escuela y para quienes aprendieron muy poco en ellas es imprescindible organizar una oferta de calidad de dos años a nivel de los municipios donde puedan aprender Matemática, Lengua, informática y un oficio. Todo es poco cuando se trata de que nuestros jóvenes no caigan en un horizonte de esclavitud y pobreza.

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